miércoles, 15 de noviembre de 2017

Diseñando las naves klingon de Discovery

Hace poco un comentario de un lector del blog definió a las naves klingons como “austeras y funcionales máquinas de guerra” y en general así podíamos definirlas. Los cruceros, desde la D7 de la clásica, hasta los Vor’cha o Negh’Var de TNG eran modelos que seguían un diseño básico e identificable allí donde se vieran. Un módulo de proa donde se encontraba el armamento principal y el puente, unido por un largo cuello a una sección de ingeniería donde se encontraban los sistemas de propulsión. Lo que otorgaba al conjunto una forma, vista desde arriba, de pájaro, con las alas desplegadas. Mientras que los más pequeños pájaros de presa (el nombre original procedía de las naves romulanas vistas en Balance of terror (ST, 1.08) que tenían un pájaro dibujado en la parte inferior del casco) tenían un aspecto similar. Los diseños de la precuela de Enterprise seguían el mismo esquema y de una nave a otra podía verse una clara evolución. Ahora en Discovery las naves han cambiado su aspecto característico, como el de su maquillaje, aunque mantienen ese similitud con una forma aviar, en su mayoría se han alejado de su característica forma, adoptando detalles barrocos y recargados.

Nave sarcófago
El primer modelo visto es la nave sarcófago, un modelo que claramente antiguo, podría decirse que legendario, impregnado de una tradición en declive. Fue diseñado por Mark Worthington o su estudio y las imágenes fueron filtradas en el verano del 2016, y tanto su exterior, como su interior, se asemeja a una recargada catedral ornamentada, en realidad con exceso de decoración, que en un propósito ceremonial no desentonaría. Aun así la nave es perfectamente operativa para la batalla, como no podría ser de otra manera en esta cultura, incluyendo un arma frontal como en la mayoría de otras naves klingons, y un sistema de ocultación.


Destructores & cruceros
Tras la llamada de T’kuvma en The vulcan hello (DIS, 1.01) aparecen un nutrido grupo de naves de diversas formas. Algunas de estas fueron diseñadas por John Dickenson, que utilizó ornamentos metálicos en el casco para crear un aspecto más industrial, pero sin alejarse del aspecto de pájaro al usar estructuras alares a los lados.





El destructor tiene un casco más robusto, con las estructuras laterales más alargadas, asemejándose a dos cuernos, con un alargado y estrecho donde se encuentra parte de su armamento.

Otra tenía un casco gemelo y simétrico que sería identificada como crucero en Si vis pacen, para bellum (DSI, 1.08).


Nave rompedora
Una táctica de combate y en sí un diseño nunca visto anteriormente en Star Trek, es la “cleave ship”, que podríamos traducir como hendidora o rompedora. (1) Es capaz de partir el casco del adversario gracias a un forma de cuchillo de su proa, cual espolón en las antiguas galeras. Equipada con un sistema de ocultación envistió al USS Europa durante la batalla de las Estrellas Binarias, siendo destruida cuando esta se autodestruyó.




Pájaro de presa
Tienen una distribución similar a la clase B’rel, con un cuerpo central y alas que se alargan hacia la popa claramente definidas. Es el diseño que más se asemeja al aspecto original, pero solo en su concepto, aunque su nueva forma, más ondula tiene cierto parecido a los planeadores de la muerte de los goa’uls de la serie de Stargate.


Crucero D7
El legendario crucero de la clásica, visto por primera vez en Elaan of Troyius (ST, 3.02), regresaría en Choose your pain (DIS, 1.05) pero completamente reimaginado. Su diseño se aleja del largo cuello que une el puente y la sección de ingeniería, acentuando la forma de delta y perdiendo las barquillas de curvatura, según se puede apreciar en la Batalla de las Estrellas Binarias, asemejándose ligeramente al Destiny de Stargate Universe. (1) También es posible que como nave prisión, esta fuera modificada con un casco más robusto, ampliando la sección de popa.


Interceptores
Estas pequeñas naves biplaza tipo cazas tienen una proa abultada semejante a insecto, con una serie de alas situadas detrás de esta que se extienden hacia arriba y los lados, como las plumas de la cola de un pavo real.





Conclusión
Tengo la sensación que han querido explorar ideas nuevas sin alejarse mucho del concepto de forma de pájaro que les dio Matt Jefferies al crear el crucero D7 en la clásica. Han incorporado unos diseños orgánicos, pero al mismo tiempo dando un aspecto más gótico, mezclado con elementos industriales, como demuestran los diseños de John Dickenson. Pero se han alejado del aspecto tan bien definido y que en Enterprise lograron crear una evolución perfectamente progresiva hasta el siglo XXIV. Como elementos separados algunas me gustan más que otras, como el destructor o el crucero creados por Dickenson. La idea de la nave sarcófago y su diseño son las únicas que podrían encajar en una armada klingon, pero en general podrían pasar por otras muchas civilizaciones ya vistas en Star Trek o en una nueva que hubieran creado como antagonistas de la tripulación de la USS Discovery.



Notas de producción:
(1) Aunque personalmente la llamaría “nave cuchilla”.

(2) La franquicia de Stargate fue rodada en Canadá, exactamente en Vancouver, mientas que Discovery lo está siendo en Toronto. ¿Coincidencia?

Ll. C. H.

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lunes, 6 de noviembre de 2017

Discovery Lethe y Magic to make the sanest man go mad

Lethe & Magic to make the sanest man go mad
  
Cuidado, a continuación hay SPOILERS!!
  
Con una precuela tan cerca de las aventuras de la clásica era previsible que algunos de sus personajes pudieran aparecer. Y durante el rodaje ya nos anunciaron que los primeros (espero que hayan más) serían Sarek, que además es el padre de Spock y el bribón, embaucador y timador Mudd, el único villano que había aparecido dos veces en la serie. Por suerte ambos personajes han encajado bien en Discovery, mostrando evoluciones dentro de sus roles, sin perder su esencia original, sobre todo Sarek que nos puede ofrecer matices inesperados de su hijo medio humano.

La encrucijada vulcana
El personaje de Sarek tiene una larga trayectoria dentro de la saga con 8 apariciones previas a Discovery. Se nos presentó en Journey to Babel (ST, 2.15) donde se aprecia un enojo con su hijo porque: “él escogió dedicar sus conocimientos a la Flota Estelar y no a la Academia Científica de Vulcano”. Aunque no exprese emociones y exponga un hecho tangible, su rechazo a que Spock le muestre la nave es una clara prueba de reproche, además ya se dice que llevan 18 años sin hablarse con normalidad. (1) Y ante la pregunta de por qué se casó con su esposa humana responde: “en ese momento me pareció lo más lógico”. Siempre creí que la motivación de Sarek había sido la de integrar ambas razas, demostrar a su gente que estos no eran inferiores y lo hace casándose y teniendo un hijo con una terrestre. Pero al mismo tiempo tiene ese rechazo a lo que representa lo “humano” que tiene su vástago, lo cual no deja de ser contradictorio. Ahora descubrimos que Spock no se ha criado solo y que tenía a una hermana humana adoptada que se había formado con las técnicas de aprendizaje vulcanas. Y en Lethe (DIS, 1.06) nos confirma por una parte del objetivo de Sarek es “integrar a los humanos” en su cultura y, de paso, nos aclaran el enojo que tiene este con su hijo. El cual no es tanto por la elección de Spock desoyendo los deseos de su padre, sino por lo que tuvo que hacer este por culpa de su xenófoga cultura al obligarle a escoger entre su hijo y Burnham para que uno de los dos entrara en el Grupo de Exploración. Él elige a Spock, posiblemente una opción dictada por sus sentimientos (podemos pensar que aunque Burnham fuera mejor alumna que su hijo, pero este debía seguir los pasos ancestrales de la familia y servir en las instituciones vulcanas), pero cuando este decide unirse a la Flota Estelar, ni su protegida, ni su hijo ingresarán en el Grupo de Exploración, provocando que su elección no sirviera para nada. Tras ver de nuevo Journey to Babel (ST, 2.15), es muy interesante observar como las tramas y conversaciones de Discovery pueden dar nuevos matices a capítulos de hace 50 años, demostrando lo interesante que resulta la retroalimentación al usar elemento ya existentes del universo en nuevas historias.

Lethe (DIS, 1.06) también nos muestra la situación política de Vulcano, cuyos habitantes siempre me dieron la sensación que no estar cómodos dentro de la Federación. Su desdén hacia los sentimientos y su superioridad fisiológica e intelectual hacia los humanos, motor de la organización, es posiblemente la mejor muestra de esto. Aunque es en las novelas donde se explora mejor esa “incomodidad” como en Spock’s world (Diane Duane, 1988) donde se planteaba un referéndum para salir de esta y en Crisis on Vulcan (Brad y Barbara Strackland, 1996) donde se narra los esfuerzos de Sarek, entre otros, para colocar al planeta en una posición más cómoda como parte valiosa de la Federación, describiéndose los movimientos dentro de la sociedad para volver al aislamiento tradicional. Con la precuela de Enterprise y la presencia de T’Pol como oficial científica, se mostraba como estos habían estado guiando, o reteniendo según Archer, a la Tierra en sus primeros pasos de la exploración espacial tras el primer contacto que vimos en ST: First contact. Para mí era uno de los atractivos que tenía esta serie: ver a unos vulcanos arrogantes y desdeñosos, que mostraban sus reticencias y menospreciaban las ansias exploratorias humanas. Sobre todo las historias de la magnífica cuarta temporada donde vimos el complot romulano para lograr una unificación violenta en la trilogía The Forge (ENT, 4.07), Awakening (ENT, 4.08) y Kir’Shara (ENT, 4.09). O como se inicia el embrión de la alianza que finalmente desembocará en la Federación en Babel One (ENT, 4.12), United (ENT, 4.13) y The aenar (ENT, 4.14), donde se puede apreciar cierta distensión en su trato condescendiente hacia los humanos liderados por el capitán Archer. También me resultó muy interesante cuando nos explicaron que no todos seguían la lógica de Surak en Fusion (ENT, 1.17). Ahora en Discovery, 50 años después de emitir la clásica y con sus historias transcurriendo 90 años después, en un universo de Star Trek mucho complejo y amplio, retomamos la convulsa historia entre humanos y vulcanos. Y lo hacemos de la mano del mismísimo Sarek en el centro de la trama vulcana. Donde está protagonizando una misión para lograr la paz con los klingons, pero cuyo acompañante resulta ser miembro de una facción radical que quiere que los vulcanos abandonen su alianza con terrestres, andorianos y tellarites, haciendo canon lo que las novelas mencionadas había iniciado. Espero con ganas que esto no se quede aquí y sigan desarrollando este arco argumento. (2)

El Día de la Marmota
Reconozco que me gustan las escenas del día a día a bordo, como la fiesta del principio de Magic to make the sanest man go mad (DIS, 1.07), que transmiten que la vida de un tripulante no solo son anomalías y alienígenas nuevos y extraños. Por otro lado este es el primer capítulo con un elemento de ciencia-ficción es el centro del guión: el viaje en el tiempo. En este caso un bucle que se repite una y otra vez. No es la primera vez que lo vemos y en el soberbio Cause and effect (TNG, 5.18) ya se había explorado este efecto narrativo con mejores resultados, la verdad. En esta historia el último bucle queda confuso y su resolución muy rápida, solo pudiendo deducir como espectadores lo que ha pasado fuera de cámara por los anteriores ciclos. El gran mérito es que no se hace repetitivo porque cada vez ocurren cosas diferentes, pero el problema radica en que los personajes en los que se centra la trama son Burnham y Tyler y no quien está viviendo el bucle: Stamets. Al final no sabes muy bien si la intriga va de la relación romántica o de la captura de la Discovery por parte de Mudd. Si querían mezclar bien los dos argumentos el capítulo hubiera tenido más metraje, aunque uno doble hubiera quedado demasiado largo y tedioso, además de empalagoso. O cortar las escenas entre Burnham y Tyler, como la introductoria de esta, centrándome en la repetición del bucle y dejar el romance para otro episodio. No obstante el resultado es un capítulo entretenido.

Pero lo que lo hace divertido es la entrada en escena del estafador, ladrón, mentiroso y arrogante Harcourt Fenton Mudd. Mudd’s women (ST, 1.03) es una moralina sobre la belleza y la autoaceptación, en la que Mudd se nos muestra como un perdedor, un pirata más inocente, y con más ínfulas y egocentrismo, que poder y peligro real. Mientras que en I, Mudd (ST, 2.12) quiere vengarse del arresto que sufrió en su primer encuentro con Kirk y de paso librarse de su “cautiverio” atrae a la tripulación de la Enterprise hasta un planeta cuya población de avanzados androides pretende úsalos, primero como objetivo de su existencia y después controlar la galaxia y hacer a la humanidad menos… menos Mudd. Al final recibía su justo castigo, quedándose retenido en aquel mundo con 500 copias de su chillona esposa y lo mismo le ocurre ahora en Magic to make the sanest man go mad (DIS, 1.07) cuando termina en los brazos de la verdadera Stella. Ahora no es tan infantil como en sus primeras apariciones, aunque mantiene su esencia de desgraciado perdedor, que me gustaría volver a ver en Discovery.

Algunos apuntes
Gabriel Lorca ya nos había dado muestra de que psicológicamente no se encontraba muy en sus cabales y en Choose your pain (DIS, 1.05) descubríamos el porqué: ordenar la autodestrucción de su antigua nave con su tripulación aun a bordo para evitar que fueran capturados por los klingons. Ahora ya nos muestran realmente la paranoia y el desequilibrio mental que sufre el capitán, estando dispuesto a cualquier cosa para mantenerse al mando de la Discovery. Y eso incluye la traición a sus amigos, cuando envía a la almirante Cornwell a una traición segura a manos de los klingons.

El uso del katra me parece un elemento narrativo muy interesante. Ya habíamos visto que era capaz de trasladar la esencia de la mente de un individuo a otros cuerpos en ST III: The search for Spock y en la trilogía The Forge (ENT, 4.07), Awakening (ENT, 4.08) y Kir’Shara (ENT, 4.09), logramos conocer el del mismísimo Sarek. Ahora descubrimos que también se puede usar como medio de comunicación, tanto a cientos de años luz, como en Battle at the binary stars (DIS,1.02), como para conocer los secretos más íntimos del individuo. Me imagino que cuando en Sarek (TNG, 3.23) Picard se unió con el embajador vulcano, este pudo ver la decisión que tomó entre Spock y Burnham. Y si fue así, entonces en Unification II (TNG, 5.08) su hijo logró por fin descubrir la verdad sobre la decisión que tuvo que tomar su padre y las consecuencias que tuvo en Sarek, su propia elección entrando en la Flota Estelar.


Ll. C. H.

Notas de producción:
(1) En una escena cortada de Journey to Babel (ST, 2.15) se indica que Sarek era astrofísico antes de iniciar su carrera diplomática, jubilándose mucho antes de lo normal para su edad, que en ese momento era de 102,437 años terrestres, al “tener otras preocupaciones”. Moriría a los 203 años.

(2) podemos suponer que en la era de TNG, donde no se aprecia esta actitud, estas ideas se han convertido en minoritarias o han desaparecido. Por ejemplo, Tuvok, el único personaje principal vulcano del siglo XXIV, se muestra perfectamente integrado entre la tripulación de la Voyager repleta de humanos.


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domingo, 29 de octubre de 2017

Discovery Choose your pain

Choose your pain


Cuidado, a continuación hay SPOILERS!!


Algunos apuntes
Una historia arco es como un puzle que, por lo menos, hasta que no está a medias, no se puede ver bien la imagen que nos quieren mostrar y solo poco a poco vamos montando su silueta. Este capítulo nos expone los diferentes dolores que padecen nuestros personajes. Por fin conocemos el origen de la dolencia del capitán Lorca, que en su exterior era su fotosensibilidad y cuya herida procede de la pérdida de la USS Buran, su anterior nave, de la cual él es el único superviviente. En la que una vez abordada por los klingons decidió sacrificar a su tripulación activando la autodestrucción para evitarles humillaciones, torturas y ejecuciones públicas. Aunque Lorca ya nos ha mostrado que es un hombre de decisiones extremas, esta me parece demasiado drástica y exagerada. Únicamente justificable pos las consecuencias psicológicas que veremos en el capítulo siguiente.

Burnham lamenta el dolor que está infringiendo al tardígrado y quiere redimirse con la criatura, como desea poder subsanar sus últimas acciones a bordo del Shenzhou son su trabajo en la Discovery. Y la manera en que han salvado a la criatura me parece digna de la moraleja que tienen muchos capítulos de Star Trek, de redención de unos personajes que han estado torturando a una pobre criatura. Diciéndonos que Discovery tal vez sea más oscura y gris que otras series de la saga, pero que no deja de ser parte de ella. Tiene el sello de Roddenberry y uno disfruta cuando nos lo muestran. Mientras que la siempre tensa relación de Saru y Burnham parece que empieza aclararse. Me gusta que Saru sea un personaje tan vulnerable e inseguro, tan “humano”, sin dejar de ser alienígena con su propia lógica y motivación. (1)

Stamets es un científico brillante que teme enfrentarse a sus propios fracasos. El motor de esporas es el trabajo de su vida y para poder hacerlo funcionar hará lo que sea necesario. Por eso se inyecta el compuesto de ADN del tardígrado para evitar que su invento sea un fracaso. Pero la última escena nos muestra que todas las acciones tienen consecuencias, además de abrirnos a múltiples posibilidades argumentales. Ya nos han confirmado (¡cuidado a continuación SPOILER!) que veremos el universo espejo, tal vez gracias a la especial propulsión de la Discovery puede ser parte de los cambios o viajes dimensiones. Aunque eso es una especulación personal, solo tal vez.

También se incorporan dos nuevas piezas del puzle. La primera es el teniente Ash Tyler. Pero confieso que me da mala espina, me parece que no tiene demasiadas heridas para haber estado siete meses preso tras sobrevivir a la Batalla de las Estrellas Binarias. Además la nave donde está preso está liderada por la klingon L’Rell, única aliada que le queda al repudiado albino Voq. Y que en el capítulo anterior le había indicado a este que había otros caminos para conquistar el Imperio y ganar la guerra. Mucha casualidad digo yo que aparezca precisamente ahora.


Universo trek
La segunda pieza es inolvidable Harcourt Fenton Mudd, único personaje recurrente de la clásica, ya que había aparecido en Mudd’s women (ST, 1.03) y I’ Mudd (ST, 2.12), además de en el capítulo de la serie animada Mudd’s passion (TAS, 1.10). Junto con Sarek es, por ahora, uno de los personajes que hacen de puente al universo de las aventuras del Kirk, Spock y McCoy y reconozco que su incorporación, que temía como iba a hacerse, me ha gustado. Sobre todo la mención a la “dulce” Stella. Continúa siendo el superviviente que nos mostraron hace cincuenta años, irreverente y como sabemos peligroso, aunque por suerte sus planes nunca terminaban bien.

Tal vez lo mejor por ahora del universo donde se mueve la Discovery y su tripulación sean las referencias que plagan todos los capítulos. Y que hacen sentir al espectador (a mí por lo menos sí, y espero que a vosotros también) que estoy de nuevo en casa. Escuchar hablar de una amigdalitis andoriana, ver en mapas o escuchar nombrar los nombres de planetas, estrellas y sectores conocidos, me hace sentir que estoy viendo una serie que forma parte de la saga. Está claro que el equipo de producción y guionistas son fans y que bucean (como yo) en Memory Alpha y otras páginas web buscando la mejor referencia, el guiño a uno u otro capítulo, y por ahora muchos con acierto. El gran ejemplo es la lista de capitanes más condecorados: tenemos a Robert April, el primer comandante de la Enterprise NCC-1701 según se indica en el capítulo de la serie animada The counter-clock incident (TAS, 2.06) y que en la imagen que apareció en ST Encyclopedia era una foto de Gene Roddenberry, creador de Star Trek. Le sigue Jonathan Archer, protagonista de la serie Enterprise y que según la biografía que aparece en la pantalla del USS Defiant en In a mirror, darkly II (ENT, 4.19), llegaría a ser Presidente de la Federación. Matthew Decker, es a quien conoceremos como comodoro y comandante del USS Constellation en The doomsday machine (ST, 2.06). Philippa Georgiou mentora de Burnham y finalmente a Christopher Pike, predecesor de Kirk a bordo de la Enterprise y que aparece en The managerie (ST, 1.15/16) recuperando el metraje del primer capítulo piloto fallido de la serie y que sería rescatado para el abramsverso como mentor de Kirk.

También hay algún desliz, como una horta en el zoológico de Lorca, que vimos fugazmente en Context is for King (DIS, 1.03) y que no han de ser descubiertas hasta en 2267, unos años más tarde. Pero en general las referencias son correctas y nos zambullen en el universo trek.


Personajes LGBT en Star Trek
Star Trek en los años 60 fue una serie muy atrevida al mostrar un futuro sin prejuicios raciales y de igualdad entre géneros. La tripulación era multicultural, incluyendo un alienígena: Spock, mientras que  entre los humanos había un asiático: Sulu, y un ruso: Chejov. Recordemos que estaban en aquel momento en medio de la Guerra Fría y la Unión Soviética no era precisamente un aliado. Y sobre todo a una afroamericana: Uhura, como oficial de comunicaciones, es decir en un puesto de responsabilidad. Como la actriz Nichelle Nichols quiso dejar su papel, Martin Luther King le dijo: “No puedes dejar la serie. Has abierto una puerta que no debe cerrarse… Por primea vez se nos ve como iguales, como debe ser…”. Además muchas de mujeres aparecían en lugares de mando, así como afroamericanos como el doctor M’Benga aparecido en That which survives (ST, 3.14) o el científico y genio informático Richard Daystrom de The ultimate computer (ST, 2.24). Además el primer beso interracial de la televisión se vió entre Kirk y Uhura en Plato’s stepchildren (ST, 3.12). Sin olvidar el atrevido y genial Let that be your last bettlefield (ST, 3.15) donde se plantea lo absurdo del racismo.

Con el paso del tiempo otra minoría en lucha por su igualdad en los derechos civiles recibió el testigo en su visibilidad: los homosexuales. Pero en una época tan políticamente correcta como los noventa de The Next Generation los guionistas apenas tocaron el tema. La gran excepción fue en The outcast (TNG, 5.17) donde Riker tenía una relación romántica (como no) con un miembro de los j’naii, una raza andrógina. Entiendo que estos han de tener tanto características femeninas, como masculinas, pero el resultado es que nuestro Número Uno ligaba con una actriz. Bien distinto hubiera sido que este hubiera sido un actor o que este hubiera tenido barba. Tal vez algo más radical. Para mí un quiero y no puedo. Durante el discurso de la boda de este con Troi en ST Nemesis se agradece a las personas transgénico su asistencia. Antes, en DS9, se pudo ver el primer beso entre dos personajes del mismo sexo en Rejoined (DS9, 4.06) entre (Jadzia) Dax y Khan. Ambas en aquel momento con anfitriones mujeres. El capítulo, como historia de amor imposible, es hermoso, como reivindicativo se queda corto, ya que ambos están enamorados de cuando eran unidos en una pareja heterosexual que tuvo que separarse por culpa de un accidente. La relación lésbica volvería a verse en el universo espejo, entre la intendente Kira Nerys y Ezri Tigan en The emperor’s new cloak (DS9, 7.12). Pero esta fue fugaz, y en un universo paralelo donde los personajes cuerdos precisamente no parecen. La última referencia fue la salida del armario de Sulu en ST: Beyond, cuando este va al encuentro de su pareja masculina e hija. Precisamente este personaje había sido interpretado en la clásica por George Takei, casado en la vida real con Brad Altman, su pareja desde hacía 19 años. No dudo que fue un guiño al activismo de Takei de los últimos años por la visibilidad del colectivo LGBT. Y aunque él dijo que su personaje se había creado como hétero y así aparece en The way to Eden (ST, 3.20), el actor que lo encarnó es el único que puede quedarse de esta cambio.

Durante la preparación de Discovery ya se anunció que uno de los personajes sería gay o lesbiana. Y en Choose ypur pain (DIS, 1.05) vemos que Paul Stamets es la pareja del doctor Hugh Culber, convirtiéndose en el primer protagonista principal gay dentro de una de las series de la saga de Star Trek. Reconozco que la escena me ha parecido muy tierna y natural en la presentación de ambos como pareja dentro de la serie. George Takei recordaba que una vez le preguntó a Gene Roddenberry porque no había algún personaje queer en la serie y este respondió: “Estoy pisando un fino cable aquí lidiando con los problemas del momento, como el movimiento por los derechos civiles, la Guerra del Vietnam, la Guerra Fría y necesito poder hacer esta declaración permaneciendo en pantalla. Si me ocupara de ese problema no tendrían ningún problema en cancelar la serie”. Se ha tardado 50 años, pero al final tenemos nuestro personaje gay y lo mejor es que se ha hecho con la total normalidad de dos personas que se quieren y comparten su vida juntas a bordo de una nave estelar, mientras se están cepillando los dientes tras un arduo día de aventuras yendo hasta donde nadie ha ido jamás.



Notas de producción:
(1) La reacción de Saru al ver el telescopio de la capitana Georgiou hace que este no sea el responsable de sacarlo de la USS Shenzhou tras la batalla de las Estrellas Binarias, como aposté en la reseña del capítulo anterior. ¿Quién lo rescató de la nave moribunda?


Ll. C. H.

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