miércoles, 27 de mayo de 2015

Enterprise 10 años después



El pasado 13 de mayo se cumplió el décimo aniversario de la emisión de These are the voyages… (ENT, 4.22), el capítulo final de lo que es hasta ahora la última serie de tv de Star Trek. Desde entonces atravesamos un largo desierto, solo aliviado por las dos películas de la reimaginación de J.J. Abrams. Enterprise representaba un giro en la exposición del universo retomado en 1987 con The Next Generation, que se desarrollada un siglo después que las aventuras de la serie clásica de los años 60, y que derivó en los spin-off de Deep Space Nine y Voyager, junto a cuatro películas propias. Es posible que el siglo XXIV ya hubiera dado todo de sí o que los guionistas no supieran continuar con su desarrollo, así que en busca de un planteamiento diferente, esta vez basaron la nueva serie en una precuela, situado la acción un siglo antes de la era de la clásica, 10 años antes de la creación de la Federación. Lo cual planteaba varios retos.

A nivel visual la nueva serie tenía que ser menos sofisticada y más arcaica que sus predecesoras, por motivos obvios: se desarrollaba en una era menos avanzada tecnológicamente. Y en ese sentido el resultado, para mí, me parece adecuado. La presentación de la Enterprise, los uniformes, el equipo personal, sobre todo el del doctor Phlox usando animales y técnicas que podrían clasificarse como de alquimia, ofrecen un aspecto retro y creíble. Gracias a que los efectos visuales ya eran todos generados por ordenador y por tanto más baratos, se pudo hacer realidad la idea original de Roddenberry de la utilización de lanzaderas para el descenso a los planetas (y que su elevado coste llevan a la creación del transportador). También se recuperan algunos conceptos no usados, como los anillos de curvatura utilizados por los vulcanos y que derivaban de uno de los bocetos originales de Matt Jefferies de la serie clásica. Tampoco se reusaron pocas modelos de naves creadas para las series anteriores y se crearon muchas naves originales para la serie. Cabe destacar el zángano romulado en Babel One (ENT, 4.12), original del capítulo The fight (VOY, 5.19) o la reutilización de la misma naves para xindis y tallarites. Así el resultado final es adecuado al crear una estética propia de esta época.

A nivel argumental, las cosas son algo diferentes. El pretexto de la serie es describirnos los viajes de la primera nave en alcanzar el factor de curvatura 5, (1) como desencadenante de la creación de la Federación gracias al buen hacer del capitán Archer. De esta manera el inicio de la misma se sitúa en el 2151, unos 5 años antes de la guerra entre Romulus y la Tierra que se había descrito en Balance of terror (ST, 1.08), el cual estuvo a punto de llevar a ambas potencias a la aniquilación mutua. Aun así nos presentan una Tierra que está en los primeros pasos de la exploración del espacio profundo y la colonización de manos de los vulcanos, con los que contactaron por primera vez en 88 años antes.
Pero el resultado cojea al mostrarnos una Flota Estelar demasiado primitiva e inmadura. Apenas se mencionan asentamientos y planetas colonizados: Alfa Centauri en Fortunate Son (ENT, 1.10), Vega en Broken Bow (ENT, 01.01/02) y Terra Nova, que no había sido visitada desde que llegaron los primeros colonos en el 2078 como se indica en Terra Nova (ENT, 1.06). Lo que significa que ninguna nave estelar se ha internado 20 años luz en los últimos 73 años. Y aunque sea un viaje largo a baja velocidad ¿no se ha organizado ninguna expedición de rescate o para descubrir que había ocurrido? Para mí es inexplicable. En Two days and two nights (ENT, 1.25) se dice claramente que la Enterprise es la nave más alejada de la Tierra al llegar a Risa, situada a 90 años luz de la Tierra. A penar se mencionan o aparecen otras naves estelares, e incluso tripulantes experimentados. Se supone que el alférez Mayweather es quien más lejos ha viajado de la tripulación y eso fue a bordo del carguero de su familia. Dando a entender que los transportes civiles viajan por la galaxia apenas sin protección por parte de las autoridades terrestres, a merced de piratas y otras potencias hostiles. Siendo por tanto estos los que más se han internado en la Vía Láctea, cuando lo normal es que la exploración sea soportado por los gobiernos civiles. Y aunque la premisa que las ansias de explorar e internarse en la galaxia de la Tierra están frenadas por los vulcanos me parece muy interesante, me resulta poco creíble.

Realmente el problema es cómo nos presentan la Tierra: que parece que pocas naves hayan salido del sistema solar y con tecnología arcaica, casi pusilánime, teniéndose en cuenta que han de convertirse en el futuro motor de la Federación. No olvidemos que en apenas 5 años desde el inicio de la serie plantará cara a lo que se supone es una gran superpotencia de la galaxia como es el Imperio Romulano (tienen sistemas de ocultación, generadores holográficos y son capaces de controlar una nave a distancia a muchos años luz), que lleva años expandiéndose. A medida que avanza la serie la situación mejora algo, aun así resulta extraño que la NX-02 aún se esté construyendo en The Expance (ENT, 2.26) al principio de la tercera temporada. La posible explicación es mostrada en la trilogía de la crisis de Babel en Babel One (ENT, 4.12), United (ENT, 4.13) y The aenar (ENT, 4.14), donde vemos que tanto vulcanos, andorianos como tellaritas se unen a la Tierra para luchar contra una seríe de incursiones romulanas. ¿Preludio de lo que sucederá durante la guerra? Sí queda claro que como los humanos no tienen ningún conflicto con estas razas, estos son los que hacen de aglutinador ante una amenaza externa como son los romulanos para crear a la Federación.

Lo que sí es muy interesante la recuperación de algunas de las razas de la clásica, casi un tabú en las anteriores series, donde apenas tenían referencias a estas. Especialmente los vulcanos, que en esta serie crean su propia iconografía: son arrogantes hasta ser irritantes, tanto por tener una avanzada tecnología y experiencia, como por sus superiores capacidades físicas de sus cuerpos que la de los humanos (reflejo por otro lado de personalidad del Spock de la clásica).  Otra raza recuperada y que merecía haberse explorada más es la especie guerrera de los andorianos, sobre todo gracias a la presencia de Jeffrey Combs como Shran (el inolvidable Brunt y Weyound en DS9). Otras apariciones interesantes son a de los tholianos, los gorn o los orion, sobre todo en la cuarta temporada, mientras que los klingons, aunque no se prodigan en la serie, mayoría de sus apariciones son interesantes.

A nivel narrativo, la serie sufrió diversas fases: la primera y segunda temporada sigue la dinámica de capítulo autoconclusivo que habían tenido sus predecesoras. Contaba con algunas líneas argumentales como la línea temporal o la tensión entre vulcanos y andorianos, que se abordaban como episodios individuales con cierta continuidad. El resultado es una colección de capítulos en general flojos, donde se nota que los productores no sabían muy bien por donde querían ir o a donde querían llegar. Seguían la dinámica que les había ido bien 14 años antes con The Next Generation y que se había copiado en Voyager, pero que en el 2002 ya empezaba a quedar desfasada en una serie de ciencia ficción, sobre todo con un universo tan extenso y complejo. Para animar las historias incluso en el capítulo Regeneration (ENT, 2.23) resucitaron a los borg y en Acquisition (ENT, 1.19) aparecieron los ferengis. Eso no impide que haya buenos capítulos e historias interesantes, o anecdóticas como el origen de la Aleta Roja que nos muestran en Singularity (ENT, 2.09).
Pero era evidente que algo tenía que cambiar y en la tercera temporada crearon una trama que se alargara a lo largo de la misma: la Tierra era amenazada por los xindi, que querían aniquilar a la humanidad y la Enterprise de Archer tenía que impedirlo. Y aunque empezó algo floja con varios capítulos antoconclusivos, poco a poco fue incrementándose el interés y la tensión, permitiendo desarrollar bien la historia de los xindi y a sus personajes, incluyendo a los tripulantes de la Enterprise que estaban sometidos a una tensión más que considerable: en sus manos estaba depositado el futuro como raza. Convirtiéndose, posiblemente, en la temporada más redonda de todas las series de Star Trek. Tal vez el final fuera algo abrupto y extraño, que además coincidió con un cliffhanger con la cuarta temporada que pretendía terminar el arco argumental de la Guerra Temporal. Siempre me dio la sensación que los productores no sabían muy bien qué hacer con él y al final se decidieron por concluirlo en una historia que no tiene mucho que ver con lo visto hasta entonces con él.

Para la cuarta temporada al timón ya no se encontraban Rick Berman y Branon Braga y se nota. Manny Coto, que había escrito diversos capítulos de la tercera, se convirtió en productor ejecutivo. A lo largo de esta, la última carga de Enterprise, las historias se desarrollan con capítulos dobles y triples, lo que permite, como había ocurrido el año anterior, desarrollar mejor a los personajes y las tramas. Además se nota por fin que quien manda se ha visto la serie clásica, y las referencias a esta son constantes y tan bien conseguidas que uno se pregunta: ¿por qué no se había hecho antes? No digo que fueran constantes, pero su resultado es tan magnífico que me hace sentir su falta en el resto de series. Como ejemplo solo mencionaré dos de estas referencias: los organianos en Observer effect (ENT, 4.11) y la sublime interrelación de los sucesos del capítulo The tholian web (ST, 3.09) con el capítulo doble de In a mirror, darkly (ENT, 4.18/19). Simplemente faltaba voluntad de hacerlo o que Berman se hubiera visto la clásica.

Los personajes en su desarrollo se acercan mucho a la serie de la clásica, The Next Generation y Voyager: centrados sobre todo en tres: Archer, T’pol y Tucker (como había ocurrido con Kirk, Spock y McCoy, Picard, Data y Worf y Seven, el Doctor y Janeway, respectivamente). El resto al final solo son apenas comparsas, alejándose de la coralidad de protagonistas (tanto principales, como secundarios) que había sido Deep Space Nine. Esto representa que al final se cuenten historias muy similares o que se desperdicien personajes que podrían haber sido interesantes. Incluyendo los rumores que dicen que Reed podría haber sido el primer personaje gay de Star Trek. Pero al final los sucesores de la transgresora serie creada por Gene Roddenberry en los años sesenta, con un ruso en el puente en plena Guerra Fría y sobre todo una mujer negra en un puesto de responsabilidad y que protagonizó el primer beso interracial de la televisión, se quedó en solo un rumor.

Su abrupto final sobrevino al dividirse el canal UPN donde se emitía la serie, y la CBS que tiene los derechos de emisión de Star Trek para televisión y no tanto por las audiencias. De esa manera se anunció la anulación de la serie muy poco antes del inicio del rodaje de These are the voyages… (ENT, 4.22), lo que explica que este sea un capítulo tan nefasto (esa es mi opinión) e incoherente, mezclando además el episodio de The Pegasus (TNG, 7.12) que no tiene mucho que ver con lo acaecido en el siglo XXII. Como conclusión Star Trek: Enterprise es una serie irregular, pero que se merecía una quinta temporada (posiblemente más), gracias sobre todo a las dos últimas que solo se pueden clasificar de excelentes. Y sobre todo tener un final más digno del que tuvo.

Ll. C. H.

Notas de producción:
(1) En cuestión de velocidades la clásica tendría un límite de 7/8 como se indica en In a mirror, darkly II (ENT, 4.19) y la era de TNG en velocidades cercanas al factor 10.

2 comentarios:

  1. Puede que tengas razon en el motivo por el que el ultimo episodio es tan malo, la division entre UPN y CBS fue cruda, pero no creo sinceranmente que fuera el motivo principal. En mi opinion, Bergman, que jamas entendio TOS quiso pagarse a si mismo y a su ego, de hay que metiese TNG en el capitulo final, no solo no venia a cuento, el simple hecho de que todo fuera una historia en la "Holocubierta" del ENT-D es un sintoma de como sentian ST Bergman y la gente que habia estado al mando de la franquicia durante muchos años ( salvando a Many Cotto )... para ellos ST siempre fue TNG, no entendian ni aceptaban TOS y por eso siempre cojearon de un pie ( la denostacion de DS9 y la linealidad de VOY lo demuestran ) y pretendieron crear una serie pre-TOS sin contar con TOS, les daba igual simplemente, por eso metieron Borgs en la trama sin necesidad, metieron la pata con la continuidad en cosas muy basicas ( se puede entender que no todo encaje, pero es que eran cosas de perogruyo) y los personajes del puente eran comparsas quitando a 3, es una pena, pero fue una buena idea dilapidada por el ego de unos pocos.

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    1. Estoy completamente de acuerdo contigo. Y la verdad es una lástima. Ahora que se ha anunciado una nueva serie se Star Trek para la televisión. A ver que pasa.

      Un fuerte saludo.

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